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Ventajas de la madera como alternativa al uso de materiales tradicionales

25/08/08 / Marandu - Diario online

Investigadores de la UNNE ven la viabilidad de trazar políticas de Estado que potencien las construcciones en madera como alternativa de solución para reducir el consumo de energía en la edificación. Por disponibilidad de materia prima, la región tiene ventajas comparativas desaprovechadas.

Alternativa. “La construcción con madera es básicamente otro tipo de construcción, que implica utilizar un material natural y renovable que requiere un diseño tecnológico detallado y preciso” explicó Guillermo Jacobo, investigador de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo dedicado a la investigación de tecnologías y materiales alternativos de construcción.

“Se busca alcanzar la optimización energética de la edificación como aporte de solución al cambio climático que afecta al planeta”.

Agregó que el sistema ecológico “Bosque-Árbol-Madera” es reconocido por todos los especialistas, como “adecuado y necesario” para beneficio de la especie humana. “Es también otro tipo de construcción debido al balance ecológico positivo para el medioambiente en comparación con los materiales tradicionales de construcción”.

Jacobo junto a otros investigadores de la Cátedra “Estructuras II” de “Arquitectura” vienen investigando la viabilidad técnica de otras soluciones tecnológicas, que minimicen el uso de materiales tradicionales como cemento, aluminio, hormigón, vidrio, etc.

Explicó que se valoriza que están dadas las condiciones para que en la región se instrumenten políticas oficiales a largo plazo que consideren a la edificación con madera como otro factor de desarrollo regional pero con soluciones tecnológicas alternativas a las tradicionales.

Expresó que de cara al futuro, deben incorporar al problema “consumo energético” como “factor de diseño” de las edificaciones resaltando que la “madera” como material de construcción es adecuada por su buena capacidad de aislante térmico.

Contexto actual. Según diversas estimaciones de corporaciones petroleras internacionales, el consumo de combustibles fósiles crecerá cerca de un 35% hasta el año 2025, por lo que se hace necesario depurar las mayores cantidades de emisiones tóxicas volcadas indiscriminadamente a la atmósfera.

La utilización masiva del material de construcción “madera” es beneficioso para la reducción del CO2, pues demanda un menor consumo de energía durante todas las etapas de la edificación: producción del material, comercialización, utilización, mantenimiento y reciclado.

Se estima que a nivel mundial se debería implementar en el mediano plazo una política activa de implantación de bosques para producir cerca de 500.000 millones de toneladas de madera para absorber los niveles actuales de emisiones tóxicas hasta el año 2025.

Comentó Jacobo que en un futuro próximo en Argentina se deberá incorporar como obligatorio en cada edificación al “Balance Energético-Ecológico en la Edificación” como instrumento técnico-legal en la documentación técnica necesaria para ejecutar una obra. “Ya están comprobadas las ventajas cualitativas medioambientales que ofrece la madera”.

Explicó el investigador que la producción, el transporte, y la elaboración de un elemento constructivo de “madera” de 1 m3 consume de 8 a 30 KW/h de energía, mientras el material tradicional “hormigón armado” necesita de 150 a 200 KW/h, un material “metálico” consume de 500 a 600 KW/h, y en el caso extremo del “aluminio” se verifica un consumo de 800 KW/h de energía por metro cúbico.

“El uso de la madera en la construcción produce un beneficio económico dentro de la fase de producción al requerir menor cantidad de energía, tiene mayor capacidad de aislación térmica una vez en servicio en la edificación, por lo que genera también una reducción importante del consumo energético durante el uso de la vivienda.

Situación local. En los análisis realizados por los investigadores de la UNNE, con herramientas informáticas adecuadas para verificar el consumo energético en la edificación, se ha comprobado en diferentes unidades de análisis seleccionadas de la región (en edificios en altura y en viviendas sociales) que es posible reducir el consumo energético de las mismas durante su vida útil si se considera al problema energético desde la etapa de diseño.

Junto con otros investigadores y colaboradores, Herminia Alías, Arturo Busso, Noemí Sogari, Virginia Gallipolitti y Laura Bouet, se ha podido analizar la “perfomance energética” de la edificación regional por medio de la aplicación de programas informáticos estudiando diferentes alternativas tecnológicas para materializar soluciones constructivas efectivas. “Cuando se incorporaban elementos constructivos en madera, los resultados obtenidos fueron muy alentadores”, señaló.

Agregó que la madera también tiene un mejor comportamiento ante el fuego en caso de incendio, no se deforma como el metal o colapsa como el hormigón armado, y permite ser reparada. El mantenimiento es más económico por su sencilla trabajabilidad, y lo más importante es su alto nivel de reciclabilidad.

“La madera regional es un hecho tangible como herramienta institucional con altas potencialidades para reducir el déficit habitacional incorporando el concepto de calida de vida a los espacios interiores” indicó Jacobo. Por medio de una política de estado, que fomente al uso masivo del recurso natural renovable y no contaminante: madera, se podría iniciar un proceso de reversión paulatina de las problemáticas regionales actuales desocupación, déficit habitacional y desindustrialización, con sentido medioambiental positivo.

Las políticas de estado a implementar para fomentar las construcciones en madera deben asociar al mercado comercial de la construcción, como factor económico de desarrollo, exigiéndole a los resultados económicos una buena calidad técnica del producto. El medioambiente necesita que la industria de la construcción incorpore conceptos ecológicos y de calidad de vida en la edificación.

Por otra parte, dijo, hay que revertir la idea popular, muy instalada en Argentina, de la “casa de material” referida a la tecnología tradicional del ladrillo o bloque, como de primera calidad, y la “de madera” como si esta no fuera también un material de construcción con buenas ventajas comparativas.

Necesidad. El investigador recordó que muchos sistemas constructivos, que posibilitan el bajo consumo energético, fueron desarrollados inicialmente entre 1973 y 1974, como respuesta a la primera crisis energética internacional en los países desarrollados, bajo el lema de “ahorrar energía”, que permitió el desarrollo de la “arquitectura bioclimática”.

Este tipo de construcciones se denominan actualmente como de “Bajo Consumo Energético”, siendo el material constructivo principal: la madera.